Todos Vuelven

2002

Después de esperar por muchos años una oportunidad para publicar mis textos, me encontré con dos experiencias que llamaron mi atención: la publicación de un libro de poemas por parte de una estudiante de bachillerato y la novela que editara Julián González llamada "Tiempos Buenos". Estas dos experiencias me motivaron para lanzarme al agua y mostrar algunos de los escritos que se habían recopilado durante años.

 

Es resultado, un texto con 31 historias de personajes de barrio popular que son recordados una tarde por aquellos que resistieron y sobrevivieron a la vida llena de sexo, alcohol, futbol, drogas y muerte. Desde el corazón de Barrio Obrero, un grupo de amigos, durante seis horas, van trayendo a la mente y al recuerdo, las hisotrias que vivieron sobre aquellos que ahora ya no están.

 

Tapa rustica

120 páginas

Dimensiones: 21 X 14

Precio: $20.000.oo


ALGUNOS RELATOS

FRAGMENTOS

EL AMOR NO ES DE TRES

Siempre uso el pelo largo y se pintó los ojos pero de verdad que no era marica. Nunca supimos porque lo hacía ni nos

atrevimos a preguntarle. Ni siquiera en las noches en las que bebíamos en “El Son” o en “El Imán” y terminábamos vueltos mierda, tirados en el andén, hablando de cucas y de fútbol y esperando que el Sol nos trajera las ganas de volver a casa.

La verdad lo único que importaba era que el hombre era muy creativo y nos divertía con sus charlas, sus chistes, sus imitaciones y las mentiras que decía con cara de verdad y que todos aceptábamos solo por el gusto de poder oírlas...


DEXTER, EL PELADITO QUE NUNCA HIZO VISITA SOLO

Casi nunca pudo salir a jugar solo porque en su casa lo cuidaban tanto que se llenó de mil complejos y temores que lo

hicieron inseguro, aburrido, frágil y tartamudo. Se llamaba Diego desde siempre, desde que nació, pero jodía tanto con los Cartoon Network de la televisión y tenía unas gafitas de idiota tan parecidas al personajito, que nunca más pudimos volver a llamarlo Diego y se quedó Dexter, el niño genio. Tenía la misma edad de todos nosotros pero mucha más inteligencia y menos malicia. Por eso lo queríamos mucho, tanto que hacíamos cualquier cosa para que no se sintiera mal y para que pudiera alcanzar las pocas cosas que en su vida anheló...


EL ZURDO JARAMILLO O LA LLUVIA DE LA TARDE FINAL

 Nos estuvimos mirando toda la mañana. Unos se sentaron en la calle, otros prefirieron jugar cartas, ajedrez o cualquier pendejada que les hiciera pensar en cualquier cosa y que hiciera que el reloj caminara tan violentamente como fuera posible. El barrio no durmió y cuando amaneció aunque nadie había pegado los ojos, nadie tenía sueño. Todos estábamos esperando la tarde final.

Crecimos con él. Lo vimos salir a la calle tan lindo y tierno como cualquier niño blanco que nace en un barrio de negros y pobres. Lo miramos con extrañeza pero con ternura y él aprendió a crecer sin racismos y sin las güevonadas de sus tíos, los locos que se fueron a España y que no volvieron por vergüenza de no haber hecho nada en Europa...