En Carne Viva

2009

El último de los textos que recopilan historias cortas vividas en el mismo espacio: barrio Obrero. En esta ocasión el hilo conductor es la mujer, con sus dolores, sus traciciones, sus sexos, sus victorias y sus muertes. El texto se divide en tres capítulos o momentos:

 

1. Mujeres mal tiradas, victimas de amores malditos, violencias sexuales y pactos macabros que las unen a la tragedia, en nombre del amor.

 

2. Mujeres mal amadas: personajes que enamoradas, se han unido a un otro o a un proyecto que pensaron eterno, pero que la vida se ha encargado en mostrarles que no se puede.

 

3. Mujeres mal tratadas; encerradas en historias violentas que atentan contra su amor, su dignidad y contra su vida.

 

 


algunas historias

fragmentos

ESCRITO EN EL CUERPO

Adrys se ha detenido en el centro de la habitación. Aún no se ha desvestido y lleva en sus manos la crema para manos y cuerpo que alguien le trajo de Maicao. Luego ha detenido su mirada en el espejo de cuerpo entero del tocador y nuevamente ha tratado de descubrir entre todos sus potes de cremas y menjurjes viejos, algo distinto que le haga sentir que esa no va a ser una de las mismas noches malditas del sexo forzado y sin amor al que está atada desde hace tiempo. Hoy como siempre, ahí no hay nada distinto. Por ahora, esa noche podría ser igual. Del otro lado de la puertecita del baño matrimonial, escucha a su hombre que se ducha sin afán y sin afán trata de sacar de su cuerpo los restos de sangre  de animal muerto que su trabajo le ha dejado por todas partes...


DEJA VU

Aun no se ha levantado. Tiene frío y se ha entretenido mirando las sombras que se marcan en el adobe que cubre el techo. La cobija huele a noche y tiene ese

calorcito que no deja hacer nada. Por momentos le llega un olor a café recién

colado, el mismo que sabe que su marido ha hecho antes de irse a trabajar y que

ha dejado tapado con el limpión rojo de la cocina para que no se enfríe o para

que no le caiga adentró ninguna de las alimañas del techo sin encofrar. Es la

misma sensación que tuvo la noche que se casó con él y que llegaron a esa casa

y a esa piecita. Esa noche estaba nerviosa, su cuerpo le sudaba todo y el olor de las rosas del ramo que le regaló la tía Tulia le llenaban las narices de una sensación de desamparo...


EL BESO DE CADA QUINCE

El rumor del río a lo lejos, hace que la tarde gane un cierto brillo y un cierto aroma que hace que todo lo malo pasado no exista o no le importe ya. Janeth tiene todas sus cosas en orden. Sus apuntes de la vez pasada, su cuadernito de escuela pobre y el lapicero kilométrico que ha usado desde el comienzo y que compró con inmensa felicidad desde el momento en que le dijeron que podría ir al taller, que el esposo le había dado permiso. Ahora sólo tiene que esperar que el carrito blanco llegue después de atravesar la trocha que viene de la ciudad. En su pueblito de 34 casas acomodadas en desorden, todo sigue igual. La gente se entrega a sus labores de regar el campo y esperar que la fruta brote para luego apilarla en montoncitos que se sacaran a la carretera para que algún desprevenido las compre o para que se la lleve, más barata, la fabrica de los refrescos que se sólo se toman en la ciudad. No hay otra cosa que hacer distinta a eso o a esperar que un día la muerte llegue violenta y grosera de manos de los muchachos que están en el monte con permiso del Nuevo Gobierno...