Historias y conceptos en papel

La imaginación y la observación hecha verbo

Desde los 7 años, cuando mi padre me sroprendió con una máquina de escribir Underwood que pese a lo antigua aun escribía, comencé a contar cosas que veía o imaginaba, a tra´vés de la palabra escrita. Luego, algunos profesores de la primaria y del bachillerato, me impulsaron a que le apostara aquella extraña aficción para un pelao de barrio pobre. Llegaron entonces los concursos de cuento escolares y varios libros y algunos diplomas me dijeron que yo, tenía que seguir con esto.

 

La universidad y la carrera de Comunicación Social terminaron por marcar un derrotero signado por la escirtura. Hoy, varios años después y a punto de terminar, varios libros, centenares de cuentos y miles de historias por terminar y por contar, dicen que un poco de lo que soy, quedará para que algún alguien, algún día, se acerque a entender ese universo en el que hube de moverme.


Letra Urbana

Capítulo de la serie documental sobre mi trabajo literario